Hoy no te pierdo, me pierdes

Tal vez sufrí y lloré muchas noches esperando que tú reaccionaras, a que por fin te animaras a dar el siguiente paso, después de un tiempo acepté que no siempre uno y uno son dos. Me pasé días tratando de hacerte feliz y tú jamás fuiste capaz de ser recíproco conmigo, vivía engañada y conforme con el poco cariño y atención que me brindabas, cada vez que fríamente lo volvías a hacer, yo débilmente te advertía que esta sería la última vez. Siempre te sentiste seguro de mí, que cada domingo por la tarde cuando regresabas de un fin de semana de diversión, aventuras quién sabe con quienes, ahí estaría yo para brindarte el cariño que necesitabas para llenar tus vacíos.

Pasé por eso y por más, pero por fin me armé de valor y decidí dar un paso al costado, ponerme fuerte y decir ya basta. No me merezco esto, yo merezco que me quieran y no a tu manera intermitente, cuando quieres estas y cuando yo quiero no. Creías que estaría para siempre, que con una llamada o un mensaje con palabras lindas endulzándome sería suficiente, pues no.

Hoy me armé de valor y aprendí una palabra mágica: «NO», no me voy a conformar con tu poco cariño, no me voy a conformar con el poco tiempo que me das, con tu falta de atenciones y gestos, no me voy a conformar contigo.

Hoy te diste cuenta de que dejé de ser la incondicional, vienes a decirme que me quieres, que vas a cambiar, que dejas a todas tus conquistas por mí, que te de una última oportunidad, que te diste cuenta de que era importante en tu vida y que no me quieres perder.

Hoy te digo no puedes perder algo que nunca tuviste, luché incansablemente para enamorarte, pero por fin me di cuenta de que el que me tenía que enamorar eras tú, el que me tenía que llenar de detalles eras tú, permití demasiado y ese fue mi peor error.

Hoy no te pierdo, me pierdes; pierdes a alguien que veía en ti todos tus defectos y aun así los quería en su vida, pierdes a alguien que te quería sin condición, solo pedía a cambio que me quisieras como te quería yo. Jamás te prohibí nada, pero hoy te prohíbo que me vuelvas hablar, me he dado cuenta de que tal vez perdí mi tiempo, pero me quedé con una gran lección, YO SÍ SÉ QUERER.

Autor: Lucia Silva

No te quedes en un lugar donde no puedas florecer

Si quieres florecer, tienes que arrancar de raíz lo que te hace mal en la vida, aun si esto es oloroso.

A veces, nos empeñamos en ofrecer el corazón en bandeja de plata a quien no nos valora, insistimos en quedarnos donde ya no nos quieren, quizá porque en el fondo todavía nos queda la esperanza de un “ojalá”, de un “tal vez” o un “qué tal mañana”. Llegamos al punto de anteponer nuestra felicidad por cumplir caprichos de alguien que, si realmente nos amara, nunca lo permitiría. Hacemos tantas cosas por esa persona que, sinceramente, le vale un cachito lo que hagamos por ella, y aun así, terminamos adorando hasta sus manías, para que al final, nos haga sentir que no somos suficiente para ella.

Y es que cuando el corazón decide enamorarse, no hay nada que lo detenga, incluso si nos sobran motivos para hacerlo. Ofrecemos tanto que, se nos olvida pensar en nosotros mismos. Nos cegamos a tal grado que terminamos sufriendo más de lo que amamos, pero preferimos quedarnos inmóviles y sin conciencia, quejándonos de lo que no nos gusta, simplemente, sobreviviendo porque nos el falta valor de soltar algo que no nos pertenece. Y justo ahí, comenzamos a morir poco a poco.

El problema es que tenemos más corazón que cerebro y terminamos soportando tantas cosas en nombre del “amor”, cuando es en realidad el apego el que nos está haciendo una mala jugada. Nos da miedo irnos porque pensamos que no encontraremos a otra persona que nos ame igual (como si eso fuera amar), porque nos da miedo salir de la zona de confort y dar saltos al vacío, nos pesa demasiado decidir empezar una nueva vida porque no vaya a ser que no podamos con esa carga y terminemos peor, porque no nos queremos, porque puede más el miedo que el sentir.

Dime, ¿Cómo puedes vivir con alguien que no te mira como si fueras lo mejor que le ha pasado? ¿Con alguien que no te impulsa a crecer? ¿Cómo puedes conformarte con un amor a medias? ¿Con alguien que en lugar de provocarle sonrisas a tu vida, las apaga? ¿Cómo le haces para dar todo por alguien que no da ni poco por ti? ¿En qué momento te olvidaste de ti misma? ¿de lo única y especial que eres como para permitir no ser apreciada en todo tu esplendor? ¿En qué momento decidiste dejar de florecer y empezar a morir un poco más cada día?

Esperar a que te amen puede ser una de las experiencias más tristes y humillantes. Mendigar amor es la peor de las indigencias, porque lo que está en juego, eres tú, es tu persona, y si el otro, el que está por encima, acepta dar esas limosnas, no te merece, porque una persona honesta jamás estaría con alguien a quien no ama para aprovecharse de ella y de los beneficios que le pueda traer, llámese comodidad, compañía, dinero, etc.

Si no te quieren, no es negociable. ¿Qué vas a negociar, que acuerdos vas a proponer si no hay sentimiento, ni ganas ni deseo? ¡Que terrible consejera puede ser a veces la esperanza! A veces, es mejor una cruda realidad o una dolorosa desesperanza para que nos quite la pesada carga de un futuro inconveniente. Si algo tengo claro, es que si alguien duda o titubea de que me ama, no me ama. Y en todo caso, alguien tiene que irse.

Así que no seas tú quien lo dude ahora, toma el control de tu vida y vete, no sigas ahí a la espera de la resurrección de un amor que ya no existe, deja de estar tan disponible para responder una insinuación que quizá nunca llegará, libérate de la ilusión y de las mentiras. No dejes que otra persona sea quien decida cómo tienes qué vivir. Empieza a vivir por ti y para ti por más egoísta que pueda sonar.

Vete lejos de lo que te hace sufrir, de lo que no te hace vibrar, de lo que sobra, de lo que no te impulsa hacia delante, de lo que no brilla, de lo que es rancio y te deja un sabor amargo, de lo que ya no puede avivarse porque está muerto. Cómprate un boleto sin retorno y deja atrás la sombra de lo que eras. Vive por favor. Búscate y encuéntrate. Ámate. Perdona y perdónate lo que tengas que perdonar, llora, expresa tus sentimientos, supera sin olvidar la lección y, sí quieres, vuelve a amar y déjate amar…
Porque cuanto más te ames a ti mismo, menos necesitas que te amen los demás.

Autor: Karla Galleta

Si alguien se queda en tu pasado, es porque no encajaba en tu futuro

“Cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevan mucho pero, no habrá quien no deje nada. Esta es la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.”

A lo largo de la vida te encontrarás con miles de personas, personas que quieras o no, dejarán huella en tu vida. Nadie se cruza en tu camino por casualidad, el universo es tan perfecto que todo tiene su razón de ser.

Habrá personas que tocan tu vida con tal profundidad que no puedes ni podrás nunca olvidarlas. Sí, hablo de aquellas personas que entran como una luz para hacerte los días más alegres, para arrancarte una sonrisa sin esperarlo, esas que te dejan sin aliento, esas personas a las que empiezas a querer porque se lo ganan con sus actos cada minuto que pasa, esas que son capaces de cambiarte la vida, esas que sean lo que sean en tu vida, te roban un pedazo de corazón y te darán la fuerza y el valor para seguir siempre adelante aunque por circunstancias de la vida ya no estén a tu lado.

Están las que te prometerán que siempre permanecerán a tu lado y cuando menos te des cuenta desaparecerán, pero claro también están las que simplemente lo cumplirán.

También están esas que te dirán millones de veces lo mucho que te quieren, pero al primer obstáculo desaparecerán y habrá otras que te lo demostrarán. Esto es así, no importa cuántas veces te repita alguien cuánto te quiere o la de cosas que haría por ti, lo realmente importante es lo que haga para demostrarlo.

Se atravesarán en tu camino aquellas que en ese momento parecerán insignificantes, una más del montón que simplemente se cruzó por casualidad y ya, al menos eso pensarás en ese momento, pero con tiempo después descubres que por pequeña que sea, una lección dejaron en tu vida.

A lo largo del camino te vas a encontrar con personas a las que quieras o no, vas a acabar perdiendo, evidentemente habrá unas que te duelan más que otras y eso es directamente proporcional a la importancia que ellas tienen en tu vida. Al principio te dolerá, pero son etapas de la vida que hay que pasar, aunque al final creo que todo el mundo acaba desapareciendo. Unos temporalmente, mientras que otros definitivamente.

Y sí, quizá duele, ¡y mucho! Porque hay personas a las que entregamos lo mejor de nosotros, por las que hicimos cosas que nunca imaginamos hacer, personas a las que entregamos un pedazo de nuestra alma, por las que aun después de mucho tiempo, si nos llamarán, estaríamos dispuestos a atravesar el mundo completo. Y podría doler más porque son personas que no nos supieron valorar.

Unos quizás vuelven, otros ya no. Y sólo el tiempo te hará comprender que si alguna o algunas de esas personas se queda en tu pasado es porque no encajan en tu futuro, porque si fuera así estarían a tu lado, llorando contigo y abrazándote en los momentos que más lo necesitas, compartiendo contigo sus mejores sonrisas y valorando con su presencia la persona que eres.

Quieras o no, la vida da muchas vueltas, y al final cada uno acabará con lo que se merece. Quizás hoy no entiendas nada, pero el mañana te dará todas las respuestas que el hoy no sabe darte. Así que, no obligues a nadie a que permanezca a tu lado, mejor oblígales a irse. Quién insista en quedarse es quién realmente vale la pena tener cerca.

Y como ciertamente dicen por ahí, cuando alguien se va, ya otro llegará. Porque me he dado cuenta de que al final, por muchas personas que pierdas, SIEMPRE queda alguien. Sea alguien de toda la vida al que veas muy poco, pero con el que sabes que puedas contar, o sea alguien que aparezca nuevo.

No pidas tantas respuestas a la vida, sólo disfruta las preguntas. Agradece y suelta a todos los que han pasado por tu vida, porque eso es lo bueno de cuando alguien se va… que alguien nuevo y mejor puede llegar.

Autor: Karla Galleta

La mejor edad de una mujer…

Irónicamente, la mejor edad de una mujer no tiene nada que ver nada con los años, con un buen físico, con una cabellera larga y abundante, con un cutis sin arrugas y unos dientes perfectos o con el número de relaciones sexuales que tenga. ¡No! Son elementos importantes, pero tiene más que ver con pequeñas actitudes, con el equilibrio emocional y personal que hace que disfruten más su vida.

La mejor edad de una mujer comienza cuando ella se conoce más que a nadie, sabe quién es y no permite que venga alguien a contarle un cuento chino. Cuando no se conforma con lo que es y va siempre más allá. Cuando aprende qué quiere, cómo lo quiere y qué es lo que ama y no tiene miedo de perseguirlo. Cuando deja de perder el tiempo en tonterías porque comprende que la eternidad también es un cuento.

La mejor edad de una mujer comienza cuando deja de importarle lo que piensen de ella porque ya no está dispuesta a aguantar las tonterías de los demás, ni de perder su tiempo con personas que no saben disfrutar de su compañía. Por lo que, con toda amabilidad, abre la puerta y las deja ir.

La mejor edad de una mujer comienza cuando ella se vuelve generosa, generosa en alabanzas. Porque ella sabe lo que significa no ser apreciada lo suficiente.

La mejor edad de una mujer comienza cuando deja de preocuparse por lo que ya pasó y por lo que pasará y comienza a disfrutar la vida a pesar de los problemas, porque la vida es corta y ya bastante tiempo perdió en cosas que no merecían la pena.

La mejor edad de una mujer comienza cuando comprende que en el sexo, la calidad es mejor que la cantidad. Cuando la cama se convierte en el lugar más divertido porque ya no tiene prejuicios y no le avergüenza su cuerpo y eso la ayuda a disfrutar más y mejor.

La mejor edad de una mujer comienza cuando se permite ser menos perfecta y más humana, cuando se permite llorar por lo que le duele, incluso si dicen que es frágil, ya que no tiene intenciones de esconder sus estados de ánimo. Porque si sufre, si se repone, si se ríe, si es feliz, si esta en el suelo, siempre será ella misma. Y saber demostrar quién es, será siempre su mayor acto de fortaleza.

La mejor edad de una mujer comienza cuando descubre que la belleza también son ojeras cuando el amor no la deja dormir, miradas que se dejan entender, arrugas marcadas por el tiempo, cicatrices que la vida deja encima, puños y caricias que el amor cose en la piel.

La mejor edad de una mujer comienza cuando decide ser protagonista de su vida y entiende que cada persona que ha sido parte de su vida tiene también un papel importante en ella. Ya sean bendiciones o lecciones, porque gracias a eso es lo que hoy es.

La mejor edad de una mujer comienza cuando ya no espera nada, porque siempre toma lo que quiere. Cuando no trae maquillaje y se siente bella de todos modos. Cuando no dice lo que es, sino que enseña a otros a ser. Cuando camina con la cabeza en alto a pesar de que el mundo quiere enterrarla. Cuando sabe decir “Te amo” sin esperar respuesta para entender el amor.

La mejor edad de una mujer comienza cuando supera la ansiedad del amor sin límites, porque sabe que así no puede crecer emocionalmente. Cuando aprende a atravesar el dolor de su propia soledad para dejar de seguir buscándose en otras mitades porque sabe que no las necesita, que es una mujer entera.

La mejor edad de una mujer comienza cuando exige el respeto que se merece por el simple hecho de ser mujer. Cuando comprende que vivir con un hombre que golpea física, verbal o psicológicamente es igual que vivir la libertad de una prisión. Cuando ya no permite bofetadas ni puñetazos porque eso nunca será amor.

La mejor edad de una mujer comienza cuando se siente poderosa, independientemente de las situaciones a las que se enfrente, siempre está lista para todo y considera todas las posibilidades. Ya sorprenderla no es fácil.

La mejor edad de una mujer comienza cuando la elegancia ya no es para ella una cualidad exterior, sino una manifestación del alma que se hace visible al mundo.

La mejor edad de una mujer comienza cuando cierra el libro de lo que no funcionó y decide empezar de nuevo porque siempre es tiempo de cambiar y reinvertarse a sí misma. Incluso si el aprendizaje duele.

La mejor edad de una mujer comienza cuando deja de esperar que la felicidad venga de un hombre o de fuera porque sabe que antes que cualquier cosa, necesita de sí misma para ser feliz. Cuando tiene amor propio, respeto por ella misma y no pierde su dignidad por nada del mundo, aun si esto significa quedarse sola.

La mejor edad de una mujer comienza cuando ella sabe que ser mujer, es jodidamente increíble.

El que no sabe lo que quiere, termina perdiendo a quien lo quiere

Y finalmente terminé cansada. Cansada de darte amor a manos llenas. De ser la mujer apasionada, romántica, tierna y detallista. Cansada de pedir perdón cuando no debía tan solo para que lo ¨nuestro¨ no se terminara. Cansada de la rutina, de los mismos besos fríos y vacíos. De preguntas sin respuestas y palabras sin sentido. De noches sin estrellas y días sin colores. Cansada de llorarte, de escribirte, de buscarte, de llamarte. ¡Me cansé de ti! De tu egoísmo, de sentirte el rey del mundo y hacerme sentir que no te merecía. Cansada de reconstruirte mientras tú poco a poco me rompías. Me cansé de darle todo a un perdedor que no sabe de amor.

Y tu inmadurez terminó arruinándonos, el siempre pensar que lo merecías todo y aun teniéndolo no lo sabías valorar. No logro entender cómo tanto amor lo dejas escapar pero sinceramente ninguna razón me hará dar marcha atrás. No me interesan tus razones, con las mías bastan. Esta vez no volverás a endulzarme con tus palabras falsas. Hoy finalmente abro los ojos y es muy cruda la realidad; no me quieres y no me quisiste jamás porque en el amor no hay intermedios, no es un día sí pero al otro ya no te quiero. Una relación es de dos y en la ¨nuestra¨ tan solo fui yo la que dio amor.

Agoté toda estrategia y te quise con todas mis fuerzas, si algo te faltó tú sabes muy bien que no fue amor y aun así no te fue suficiente. Me cansé de cada derrota, de recoger una y otra vez los pedazos de mi corazón y armarlo para que continuaras en él. Pero me fueron haciendo falta pedazos y continuar a tu lado ya no era lo más sano. Afortunadamente tuve el valor de por fin decirte adiós.

Me dueles y sé que no me esperan días fáciles pero tampoco a ti, porque yo volveré a amar algún día con la misma magnitud que te amé a ti, pero a ti ¿te amarán como lo hice yo? Y es que realmente no eres un ser fácil de amar y aun contra todo pronóstico por ti yo me la quise jugar.

Y todo hubiese sido más fácil si desde el principio me hubieses dicho que no me estacionara contigo, que tú solo ilusionas, usas y deshechas, que lo tuyo no es dar amor sino tan solo calor. Por ello tendría que odiarte pero a decir verdad me es muy difícil. Aún hay sentimientos de por medio pero ni con todo ello yo a tus brazos vuelvo.

Y sin embargo una parte de mi desea que aprendas la lección, aunque sinceramente la otra parte desea nunca verte sufrir por amor. Duele más pensar que todo este tiempo ha sido aparentado. Que aquellos besos y caricias han sido improvisados, todo fue parte de tu farsa, de aquel sucio juego que practicabas en el que ilusamente yo me enamoraba.

Y si desde el inicio me hubieses mostrado tu jugada, tal vez igual y me arriesgaba pero solo para demostrarte que yo también se jugar. Así nos hubiésemos divertido los dos y no me hubieras roto el corazón. Y con todo lo sucedido te aplaudo tu actuación, pero no te crezcas que tan solo me has dado las armas para mañana estar mucho mejor.

Y si fui de tu colección, te apuesto que he sido la mejor, porque nadie como yo te entregó tanto amor y eso de los dos, tú lo sabes mejor.

Y te aseguro que el dolor tarde o temprano pasará, no he de llorarte una eternidad. No cerraré las puertas de mi corazón porque tengo claro que para mí pronto a de brillar nuevamente el sol. Fuiste una lección y nada más, no te proclames vencedor porque el tiempo te demostrará que tan solo eres un perdedor. Vuelve a tu diversión, esa de romper a mil mujeres el corazón, para mí viene algo mucho mejor y si te vuelvo a encontrar te habrás de sorprender. Me veras fuerte, radiante y feliz, te preguntarás si te quise y la respuesta para mi será un sí, pero para ti será un tal vez. Nunca lo sabrás porque por ti no me pienso derrumbar nunca más y mi mejor venganza será que me mires feliz, feliz como no lo fui cuando estaba junto a ti.

Te marchas tú, pero quedan mis ganas de volverme a enamorar y esta vez de alguien que si sepa amar, yo no perdí, finalmente el que no sabe lo que quiere, termina perdiendo a quien lo quiere, y tú, tú me perdiste a mí.

Gracias por lastimarme y alejarme de tu vida

La vida me permitió dejarte entrar a mi vida, pues yo no pude darme cuenta cuando ya estabas dentro de mi corazón; un corazón que hiciste que encontrara un lugar a lado de tus brazos, en la calidez de tu boca y en la suavidad de tus caricias. Hiciste que me enamorara día con día de ti y que llegará un punto en el que yo ya no podía dar un paso atrás porque ya estabas en lo más profundo de mí, mi vida estaba en tus manos y mis sueños a toda tu disposición.

Después comenzaste a dejarte ver, a permitirme entrar más a tu vida, a esa persona que eras por dentro, demostrarme que no era amor lo sentías, que sentías hombría, que yo lograba hacerte sentir mejor por estar a tu lado. Comenzaste a cansarte de tu farsa y tu verdadero ser comenzó a salir a través de tus palabras, de tus acciones y engaños; a través de todas tus mentiras me demostraste que nunca me amaste, demostraste que mi vida estaba dependiendo de ti, que la tenías en tus manos y podías manipulara a tu antojo, porque ya no podría yo hacer nada para evitarlo.

Quisiera que todo esto fuera mentira, que nunca hubiera caído en tus trampas, que nunca te hubiera dejado entrar en mi vida y formar parte de ella para que al final me lastimarás, para que al final yo saliera perdiendo mientras tú como todo un triunfador poco a poco me arrancabas el corazón para colocarlo como un trofeo más, demostrar que tú pudiste enamorar a una mujer, lograr que te amara con todas sus fuerzas hasta lograr que toda mi vida dependiera de la tuya y al final solo largarte después de lastimarme, engañarme y alejarte dejándome sin nada.

Afortunadamente todo terminó, gracias a tu desprecio, a todos tus engaños me demostraste el valor que yo tenía en tu vida y me quitaste esa venda que coloqué en mis ojos después de dejarte entrar a mi vida, después de no volver a ver la persona que yo era antes de que llegarás tu a mi vida y me destrozaras. No puedo decirte que me arrepiento de todo porque gracias a ti aprendí a conocer mejor a las personas antes de confiar en ellas, antes de poner todo lo mejor de ti en sus manos y pretender que todo esta bien si esa persona esta a nuestro lado. Aprendí a no amar ni entregar todo el corazón a la primera, antes de darme cuenta del tipo de persona con la que me estoy encontrando.

No quisiera decir que deseo que te vaya mal en la vida, pero estoy consciente de que las cosas se regresan, que todo lo que haces en este mundo es lo que cosecharás el día de mañana; y a mi lado tu sembraste engaño, dolor, hipocresía y sé que todo esto algún día te llegará y te darás cuenta de este dolor que estoy sintiendo y que no habrá tampoco para ti… marcha atrás.

Te amo, pero me amo más yo

Nunca pienses, ni por un momento, que necesitas a alguien para atraer luz a tu vida, esa la tienes dentro de ti, lo único que necesitas es tener el valor de tomarla.

Dicen que lo que no te mata te fortalece, aunque en ese ínter las cosas duelen demasiado, y más cuando se trata de desamor. Es difícil aceptar que un gran amor llego a su final, sea por la razón que sea, porque como seres humanos, todos deseamos ser amados.

En ese proceso podemos caer en el error de mantener viva la llama, de creer que esa persona volverá. No importa si nos mando a volar olímpicamente, si nos juro nunca más volver o incluso, si ya está con alguien más. El hecho es que seguimos amándole, reviviendo una y otra vez aquéllo que en su momento fue y vivimos a la espera de que nuevamente vuelva a ser, de que los planetas se alineen y se dé cuenta que cometió un gran error al marcharse. Vivimos a la espera de una llamada o un mensaje desesperado, de un encuentro casual que nos envíe la más mínima señal para dar puerta abierta a la reconciliación. Y lo peor, es que muchas veces, todo esto es un acto inconsciente.

Maltratamos tanto la palabra amor que nos embestimos de sufrimiento cayendo en la falsa idea de que sin esa persona no somos nada, o no podemos vivir sin ella. Creemos que amamos tanto al grado de obsesionarnos y sentirnos seres incompletos, que se han llevado el relleno emocional que tapaba de forma temporal esos espacios vacíos.

Pero nos olvidamos de lo más importante: el amor hacia nosotros mismos. Porque no sé si sabes que es ahí donde comienza el verdadero amor, ya que es imposible amar a los demás si no nos amamos primero a nosotros mismos. Después de todo, si no cuidas de ti y de tu corazón, nadie más lo hará por ti.

Además, nadie puede rellenar esos espacios vacíos, nos corresponde a nosotros encontrarnos y actuar conforme a lo que sucede en nuestro interior. Es un gran error querer convertirnos en el centro del universo de otra persona y hacer que nuestra vida gire en torno a la suya. Al final, sólo terminarás reduciendo tu ser a una sombra, la sombra del otro. Y es imposible amar a alguien sin identidad propia.

Pero siempre es un buen día para despertar y hacer un alto, de empezar a analizar la situación, de tomar buenas decisiones y tomar las riendas de tu vida. Siempre es un buen día para dejar de ser un títere de la espera, la frustración y la desolación. De dejar de pensar en quien se ha olvidado de ti, o simplemente, dejó de escribir y cerró ese capitulo de su vida contigo.

Es tiempo de empezar a quererte y valorarte. No importa cuánto tiempo te lleve este proceso de renovación interna. Hazlo y empieza a cumplir nuevas metas y sueños que no dependan de nadie, que no te puedan robar y sean sólo tuyos. Recoge todos esos pedazos de dolor que se han ido quedando en el transcurso del camino y reconstrúyete. Más sabia, más madura, más experimentada y más feliz.

Hay decisiones que te acompañarán el resto de tu vida por lo que no pierdas más tu tiempo y no vivas esperando lo que quizá nunca llegara, a alguien que no hace ni el menor intento por estar contigo. No hay amores que maten ni que salven, excepto el que sientes por ti misma y como es tuyo, tú eliges qué hacer con él.

Ámate lo suficiente para no vivir esperando que te elijan, sino que quien elija, seas tú. Ámate lo suficiente para darte cuenta que cuando alguien ya no te quiere, debes seguir adelante y no perder tu tiempo. Ámate tanto que cuando alguien ya no quiera estar a tu lado, tu dignidad le abra la puerta y le diga:

TE AMO, PERO ME AMO MÁS YO.

No te aferres a alguien que no es para ti

Lo mejor es que te alejes de esa persona que en estos momentos te está haciendo mucho daño y que tú lo único que haces es amarlo con todas las fuerzas de tu corazón. No te quedes parada a su lado esperando a que te siga lastimando y se quede con todas tus fuerzas, esas fuerzas que necesitas para seguir adelante. Lo mejor que puedes hacer es alejarte de esa persona que no te quiere de la misma manera en la que lo haces tú; lo mejor es seguir tu camino sola y que dejes atrás todas las heridas, lo mejor es que comiences a enseñarle lo fuerte que eres sin él y lo débil que eres a su lado. Vete de ese lugar que solo te quita todo lo que tienes, todo lo que queda de ti para seguir adelante en una mejor vida.

Mira hacia atrás si es necesario, pero recuerda que lo harás solo para recordar el lugar donde estás y el lugar que dejarás si hoy decides seguir caminando hacia adelante. Es válido llorar porque sé que es difícil abandonar todo lo que soñaste a su lado, olvidar sus besos y sus caricias, pero también sé que es necesario que dejes de lado a todas esas personas que te lastiman, que lo único que hacen es quitarte el aliento cada día, debilitando y robando toda tu esencia. Lo mejor es que desde este momento sigas tu camino sola, un camino que será mucho mejor, libre y bueno para ti, para nadie más. Lo mejor es que comiences a pensar en lo que necesitas tú y dejar de pensar en lo que necesita esa persona que solo esta a tu lado como un objeto, como una inspiración rota que no te dejará avanzar.

No pidas que nadie te salve, salvaje tú misma, busca todas las alternativas posibles para salir de ese infierno en el que hoy te sientes, deja que el tiempo simplemente corra y toma todo lo que la vida te ofrece para seguir adelante, para soltar lo que ahora te detiene; soltar ese amor que te esta haciendo daño es lo único que puedes hacer para sentirte mejor, para saber que es lo que vivir, para conocer una nueva oportunidad para conocer el amor, un amor verdadero no una farsa como el que ahora te encuentras viviendo. Lo único que podrás obtener del lugar donde te encuentras el día de hoy serán heridas, lagrimas por a noche y dolores que puedes evitar el día de hoy si tomas la decisión correcta. La mejor decisión que puedes tener el día de hoy es alejarte de esa persona y comenzar a ser feliz, comenzar a vivir una vida que haz vivido en los últimos días; no dejes pasar más tiempo, no lo sigas perdiendo porque nunca más podrás recuperarlo.

Tú decisión será tu futuro y tienes que pensarlo con la razón, no dejes que el corazón se involucre en tu decisión y te lleve a tomar la incorrecta.

Las mujeres que se quedan solteras por un largo tiempo terminan siendo las más felices

Es lamentable, pero hoy en día muchas chicas solteras consideran que es desagradable estar sin pareja. Ven ese estado de vida como si se tratara de algo que las hiciera muy infelices. Para ellas no tener una pareja es sinónimo de sentirse aisladas, solitarias e insatisfechas. ¿Estás soltera? ¿Piensas igual? ¿Crees que si no tienes a un hombre en tu vida no podrías ser feliz? La verdad es que ninguna mujer debería considerar su vida amorosa como única razón válida para su felicidad.

De hecho, las mujeres que esperan por mucho tiempo siendo solteras hasta que llegue a su vida el verdadero amor, resultan ser las mujeres más felices de todas.

¿Quieres saber por qué?
Pasa que una mujer que se queda soltera no basa su felicidad en un hombre ni en cómo está su vida amorosa.

Una mujer que prefiere quedarse soltera por mucho tiempo no se siente sola ni miserable, no desarrolla problemas emocionales porque está libre de ataduras y se concentra en sí misma.

La mujer que decide quedarse soltera no necesita de un hombre para sentirse satisfecha, completa y feliz; no, ella ya se siente así con su propio ser porque supo desarrollar amor por sí misma.

La mujer que es soltera no le gusta seguir los estereotipos sociales, los desafía más bien. Nadie tiene que decirle cuándo y por qué razones debe sentirse mal, ni que le digan que no es una persona digna porque no tiene pareja.

Cuando se trata de ser fiel a la soltería, existen muchas razones que llevan a una mujer a decidir de esa forma. Quizá no le sienta bien la idea de ser “la chica de alguien más”, o quizá ya le han roto el corazón tantas veces que prefiere su sola compañía. Tal vez de vez en cuando se da la oportunidad de tener a una pareja romántica al asistir a alguna cita, pero todos los intentos han sido fallidos o no se forma ningún vínculo profundo. O puede que simplemente esté soltera porque quiere descansar del mundo de las citas y sus demandantes exigencias.

Sin importar la razón de su soltería, ella termina siendo de las mujeres más felices y te decimos por qué:
Ella comprende muy bien la soledad y no lo ve como algo negativo. Al contrario, la trata como una buena amiga. Se siente cómoda consigo misma, pasando el tiempo sola y haciendo cosas que le complace. Además, tienen el tiempo para salir con amigos y disfrutar de compañía divertida.

Dormir sola cada noche no la hace sentir sola. Ella está orgullosa de su soltería, sabe que esa elección la ha liberado de amores mediocres, de una vida exhausta y difícil, así que se siente feliz. No le incomoda ir a una boda sola ni se siente triste cuando una pareja cercana a ella comparte sus experiencias.

Se enfoca en sí misma, en sus necesidades, sus metas y pasiones más profundas. Estar soltera le brinda mucho más tiempo para concentrarse en sus proyectos personales, se conoce mejor a sí misma y reconoce lo que realmente anhela para su vida.

Persigue sus metas y objetivos. Ella no renuncia a sus sueños y jamás va a permitir que alguien le impida seguir trabajando por lo que desea. En ese tiempo sola ella descubre qué es lo que realmente le importa y ordena sus prioridades.

Se conecta a un nivel profundo con la familia, los amigos y los compañeros de trabajo. Siempre está cerca para las personas que ama y ninguna relación con amigos o familiares se ve dañada por la existencia de una pareja romántica egoísta.

Abraza y valora su independencia. Ella cuida de sí misma, se gana la vida por sus propios medios. Es fuerte y guerrera. Cree en sí misma, en sus habilidades y destrezas y construye la vida que quiere.

Ella comprende que una pareja no es el centro de su mundo. En vez de dedicar su tiempo a perseguir hombres porque sabe que eso no es lo más importante, ella aprovecha su tiempo y energía en perseguir solo las cosas que le hacen bien, las que disfruta y la hacen crecer personal y profesionalmente.

No teme a la idea de estar soltera para siempre. Ella tiene la mente abierta, está preparada por si llega un ser especial o por si nunca llega. Esa mujer sabe que vale demasiado y que prefiere estar siempre sola a arriesgar su bienestar con un hombre que la haga sentir miserable e infeliz.

A ella no le aterra la soledad, le aterra estar con alguien que no se preocupe y la haga sentir verdaderamente sola.

Si ella decide estar con alguien, será con un hombre que siempre la aliente a ser más y mejor. Será un hombre feliz con quien es él mismo, que se haya creado su propio éxito y solo desee que ella también consolide sus metas. Alguien que la haga feliz y la haga sentir segura.

Las mujeres que permanecen solteras por mucho tiempo son más felices porque se mantienen fieles a su independencia, a su fuerza e individualidad. No abandonan sus metas y propósitos de vida ni arriesgan su bienestar por personas que no saben lo que quieren en la vida.

No te enamores de mí

Tengo la mala costumbre de llenar de mensajes cursis, detalles y uno que otro beso desprevenido. Soy apasionada y siempre lo quiero dar todo, te voy a contar todo y quizás te aturda, me voy a aprender tus detalles y te voy a hacer reír como loco. Te aseguro, me voy a burlar de ti cuando tu madre me enseñe tus fotos de pequeño.

Soy de esas que quieren saber todo, así te preguntaré desde tu color favorito hasta tu opinión sobre la religión y los extraterrestres y cuando esté en desacuerdo te aseguro, te lo haré saber.

Tengo el mal hábito de preocuparme por otras personas como si lo hiciera por mí, te voy a empujar a superar tu miedo a las alturas y es probable que pruebes ese condimento que detestas sin siquiera saberlo.
Te voy a obligar sentarte a ver conmigo mi reality show favorito y seguramente te cante mis canciones de reggaeton favoritas, me comportaré como una niña pequeña jugando de un lado a otro y te aseguro te burlarás de mi cuando pierda en el futbolito o en el xbox.

Es probable que haga trampa en el juego de cartas y que te quiera distraer mientras me robo tus cartas. Y te aseguro que contaré los mismos tres chistes malos que me sé.

Soy pésima olvidando las fechas importantes y mintiendo.
Además nunca me olvido de los detalles. No te convengo, me voy a preocupar demasiado por consentirte y por llevarte a mis lugares favoritos, voy a insistir a que salgas a bailar locamente conmigo en la fiesta, siempre me preocuparé por cuidarte en los días malos y cuando las lágrimas te invadan. Insistiré en presentarte con todos mis familiares y amigos, para obviamente presumirles.

No te enamores de mí, soy muy puntual y siempre cumplo mis promesas, les hablaré a todos de ti y siempre excusaré tus defectos, te defenderé sobre cualquier otra cosa.

No lo hagas, estoy segura de que no te convengo.
No, no lo hago, no te convengo… porque la verdad cuando te equivoques no dudaré en decírtelo y sí, te haré la ley del hielo cuando te portes mal conmigo. No sé fingir, así que si te digo que te quiero o que lo siento, será en serio.

No lo hagas, te lo aseguro que no te conviene enamorarte de mis escritos, ni de mi forma de reír, ni tampoco de mis gustos por la música o la literatura, no te enamores de como bailo o río, de como te miro o de como me miro.

No te enamores de mí, tengo la mala maña de que cuando me enamoro siempre entrego mi corazón a full, cambio mis prioridades y además te pondría por encima de todas ellas. No soy buena para ti, convéncete de eso.

No quieras conocer con quien me llevo o a mi familia, tampoco me pidas que te cante (mal) mis canciones favoritas ni que vayamos a mis lugares habituales… no lo pidas.

Soy sumamente honesta y directa, juró que te señalaré tus errores y aplaudiré como fan loca en primera fila cuando se requiera, eso sí, estaré presente en los buenos buenos momentos y en los más malos.

Te voy a engordar mucho porque te hornearé todos las recetas de mi madre y abuela, de seguro, te haré probar todas las recetas asiáticas que he estado aprendiendo y de vez en cuando te llevaré mis chocolates preferidos un día de cine. Lo juro, tendrás que probar todos los platillos que me salen perfecto y esos que no tanto.
Soy testaruda, te pensaré tanto que a veces, casualmente te sorprenderé con esa chamarra que tanto se te ve bien. Me enojaré mil veces y te perdonaré otras mil.

Y cuando me prestes tu suéter consentido, estoy segura de que no querré regresártelo. También cuando llore y mi cara se hinche te aseguro que me veo mal y no sé si te guste.

Nunca dudaré en decirte que te extraño y te escribiré primero cuando me ganen las ganas de saber de ti.

No te enamores de mí porque asistiré a todos los compromisos familiares a los que tu mamá me invite, aunque tú no quieras hacerlo. Escucharé por sexta vez la historia de tu abuelito y probablemente me ría del chiste malo de tu tío.

Me despertaré a las 3 am para desearte buen viaje y te aseguro que obtendrás de cumpleaños «ese» detalle que comentamos 6 meses atrás.

No te conviene, porque te despertaré en la madrugada cuando tenga pesadillas o insomnio y cuando me obligues a ver películas de miedo, agarraré tu mano fuertísimo toda la película.

Sí, es probable que no me calle toda la final del partido y te inunde con preguntas y comentarios absurdos. Querré saber cómo te fue en el día a detalle mientras tu llegas exhausto y es probable que me enoje si tu no me preguntas por el mío.

Te llevaré al cine a ver películas de amor y te obligaré a no quedarte dormido. No te convengo, ambos lo sabemos. Además voy a escribir de ti y te voy a dedicar miles de frases cursis.

…Además tengo el mal habito de dedicar mis canciones favoritas.

Te llamaré para asegurarme que llegaste a casa y para tener una excusa para oír tu voz antes de dormir. Sí, te voy a empujar durísimo a perseguir tus sueños y a no rendirte, esos días en los que estés desanimado procuraré motivarte. Y cuando tengas poco que decir, estaré oyendo tus silencios.

Voy a cantar como loca en el coche Emmanuel y Bon Jovi y lo juro nunca pararemos de reír como un par de tontos, quizás se nos queden viendo mal o crean que estamos tontos.

Te voy a asfixiar con mis abrazos y cuando no quieras saber del mundo, tendré que cuidarte como si fueras el mío.

Estás advertido.

Y si lo haces y te enamoras, ya fuiste advertido…pero lo juro que no te arrepentirás de hacerlo.

Texto: Sofia Salame